Normativa chilena sobre respiradores y filtros de protección respiratoria
Normativa chilena sobre respiradores y filtros de protección respiratoria

Normativa chilena sobre respiradores y filtros de protección respiratoria

La regulación de los respiradores y filtros de protección respiratoria en el ámbito laboral chileno constituye un pilar fundamental en la protección de la salud de los trabajadores frente a los riesgos presentes en sus lugares de trabajo. La legislación vigente establece un marco claro y riguroso que busca garantizar que estos equipos sean seguros, efectivos y apropiados para las condiciones específicas de cada actividad laboral. La normativa busca, además, promover una cultura preventiva que priorice la salud y el bienestar de los empleados, mediante la implementación de estándares de calidad, certificaciones reconocidas y procesos de capacitación adecuados.

Marco normativo y requisitos legales

El principal referente en la regulación sobre protección respiratoria en Chile es el Decreto Supremo N° 594 del Ministerio de Salud (2000), que aprueba el Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo. Este decreto establece las obligaciones de empleadores y trabajadores en relación al control de contaminantes atmosféricos y el uso de equipos de protección personal (EPP). Entre sus principales disposiciones, se destacan:

  • Todo lugar de trabajo debe contar con un sistema de ventilación adecuado, ya sea natural o artificial, que limite o elimine la concentración de contaminantes peligrosos en el aire. Esta medida es la primera línea de defensa frente a la exposición a polvos, gases, vapores y aerosoles.
  • Cuando las condiciones de ventilación no sean suficientes, resulta obligatorio que el empleador proporcione, sin costo para los trabajadores, elementos de protección personal adecuados, incluyendo respiradores y filtros, asegurando que estos sean los más idóneos según el riesgo presente.
  • La normativa también encargada de garantizar que los equipos utilizados sean de calidad certificada, de modo que cumplan con los estándares técnicos necesarios para filtrar eficazmente los contaminantes y no representar un riesgo adicional.

Además, el reglamento requiere que los empleadores aseguren la correcta capacitación de los trabajadores respecto al uso, mantenimiento y limitaciones de los respiradores y filtros, promoviendo así un uso consciente y eficiente de los EPP. La responsabilidad de verificar el estado y la adecuación de los equipos recae en el empleador, el cual debe mantener registros de las capacitaciones y controles realizados.

Certificaciones, estándares y control de calidad

Para asegurar la eficacia y seguridad de los respiradores y filtros, la normativa chilena exige el cumplimiento de estándares nacionales e internacionales. Entre los principales reconocimientos y certificaciones se incluyen:

  • Certificación del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP): Todos los equipos destinados a protección respiratoria deben estar inscritos y certificar que cumplen con las especificaciones técnicas exigidas, permitiendo así su comercialización y uso en el país.
  • Certificación NIOSH: La aprobación del National Institute for Occupational Safety and Health de Estados Unidos es altamente valorada y requerida en ambientes de alto riesgo. Los respiradores certificados por NIOSH han pasado por rigurosas pruebas de filtración, durabilidad, ajuste, fuga y materiales utilizados, asegurando una protección efectiva. Por ejemplo, los respiradores N95 tienen un porcentaje de filtración mínimo del 95% para partículas no oleosas.
  • Norma ISO 9001: Los fabricantes nacionales que cumplen con esta norma internacional demuestran tener sistemas de gestión de calidad sólidos, lo cual se refleja en la consistencia y confiabilidad de los productos que ofrecen.
  • Registro en sistemas oficiales: Los equipos importados o producidos localmente deben estar inscritos en los registros del ISP, facilitando la trazabilidad y el control de calidad a lo largo de toda la cadena de suministro.

Selección y uso de equipos: Guías técnicas

La Guía para la Selección y Control de Protección Respiratoria, elaborada por el Instituto de Salud Pública de Chile, establece criterios técnicos y procedimientos para la adecuada elección y administración de estos equipos. Algunos aspectos clave incluyen:

  • La evaluación de riesgos en el puesto de trabajo debe preceder a la selección del respirador. Es necesario identificar el tipo de contaminantes presentes, sus concentraciones, las vías de entrada al organismo y la duración de la exposición.
  • La elección del filtro o cartucho debe hacerse considerando la naturaleza de los contaminantes: filtros para partículas, vapores orgánicos, gases corrosivos, entre otros. Además, deben ser ergonómicos y compatibles con otros equipos de protección personal utilizados en conjunto, como gafas o cascos.
  • La correcta selección garantiza no solo la protección del trabajador, sino también la comodidad, lo que fomenta un uso correcto y constante.

Programas de protección respiratoria y capacitación

La legislación chilena, acompañada de las guías técnicas, establece que las empresas deben implementar un programa formal de protección respiratoria dirigido a toda la plantilla expuesta a riesgos. Este programa debe contemplar:

  • La selección adecuada del respirador para cada riesgo específico, con certificación y trazabilidad.
  • La capacitación obligatoria y periódica, generalmente anual, en la que se enseñe a usar, ajustar, mantener y descartar los equipos correctamente. La capacitación debe incluir aspectos teóricos y prácticos, con documentación formal de cada proceso.
  • La realización de pruebas de ajuste o fit test, tanto cualitativas como cuantitativas, realizadas al inicio de la utilización y periódicamente, para garantizar un sellado eficaz. Estas pruebas aseguran que el respirador ajusta correctamente al rostro del trabajador, previniendo fugas que reduzcan su eficacia.
  • La definición de un cronograma para el reemplazo de filtros y cartuchos, considerando tiempos de uso, condiciones de trabajo y recomendaciones del fabricante.

Responsabilidades y fiscalización

La normativa establece claramente las responsabilidades de empleadores y trabajadores en relación con los respiradores y filtros. El empleador debe:

  • Seleccionar y proveer los equipos adecuados y certificados, asegurando su correcto uso y mantenimiento.
  • Capacitar a los trabajadores y realizar controles periódicos.
  • Reemplazar filtros, cartuchos o equipos defectuosos o expurados en los plazos establecidos.

Por su parte, los trabajadores tienen la obligación de:

  • Usar los equipos en las condiciones y momentos indicados.
  • Participar en las capacitaciones y en las pruebas de ajuste.
  • Reportar cualquier anomalía, daño o incomodidad en los equipos.

La fiscalización de estas obligaciones recae en la Autoridad Sanitaria y la Inspección del Trabajo. La incumplencia puede acarrear sanciones administrativas para las empresas y riesgos mayores para la salud de los trabajadores.

Recomendaciones y tendencias recientes

En los años recientes se ha fortalecido la incorporación de avances técnicos internacionales en materia de protección respiratoria. Destaca la adopción de estándares como la ISO 16975, que define metodologías para pruebas de ajuste y evaluación de desempeño, incluyendo innovaciones en métodos de presión negativa controlada y pruebas automáticas, que reducen la subjetividad y aumentan la precisión de las evaluaciones.

Además, la pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia la importancia de contar con equipos certificados, autentificados y trazables. Esto ha impulsado medidas más rigurosas en la fiscalización del mercado y en la regulación del comercio de equipos de protección respiratoria, priorizando la prevención frente a la falsificación y la adquisición de productos de origen dudoso.

Consideraciones finales

La normativa chilena que regula los respiradores y filtros de protección respiratoria establece un marco integral que combina requisitos legales, estándares técnicos, certificaciones, programas de capacitación y fiscalización. Todo ello apunta a crear un entorno laboral más seguro, donde los equipos de protección sean efectivos y confiables. El compromiso de empleadores, trabajadores y autoridades es indispensable para garantizar que estos equipos realicen su función principal: proteger la salud y la vida de quienes trabajan en entornos riesgosos por la presencia de contaminantes del aire.

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